Ramos envueltos, generosos y de aire natural, para quien prefiere la flor sin estructura ni base. Llegan listos para poner en agua y son el formato más tradicional de regalar flores.
Entrega el mismo día: pide de lunes a viernes antes de las 4:00 p.m., o antes de las 12:00 del mediodía los sábados, domingos y festivos.
Estas son las preguntas que más llegan antes de comprar un bouquet, incluida la que decide si acierta o no: dónde va a acabar.
La primera: ¿habrá alguien que pueda ponerlo en agua? Si la respuesta es no —una oficina, una portería, un turno que no acaba—, conviene más una caja o un florero. La segunda: ¿pesa más el momento de abrirlo o que dure? El bouquet gana en el momento; la caja aguanta mejor las horas muertas. Y sobre el tamaño, la regla de siempre: un ramo mediano bien armado luce más sobre una mesa que uno enorme apretado en un florero pequeño.
Bouquets de girasoles, de rosas amarillas, en tonos salmón y naranja, de flores mixtas con flor de temporada, y ramos de rosas de dos docenas o más. También los ramos gigantes, que son la versión grande del mismo formato y la que se pide cuando el tamaño es parte del mensaje.
Quita el envoltorio, corta un centímetro del tallo en diagonal y ponlo en agua limpia cuanto antes. Retira las hojas que queden sumergidas, que son las que pudren el agua, y cámbiala cada dos días. Lejos del sol directo y de la fruta madura, que desprende un gas que envejece la flor. Así pasa de cinco a diez días.
El bouquet aguanta más aquí que en tierra caliente: la flor se abre más despacio y el agua del jarrón tarda más en ensuciarse. Aun así, el primer riego sigue decidiendo — corte en diagonal y agua limpia nada más recibirlo —, y conviene apartarlo de la calefacción y de la ventana con sol de mediodía.
Antes de las 4:00 p. m. entre semana sale el mismo día; sábados, domingos y festivos el corte es a las 12 del mediodía. Puedes añadir una tarjeta con tu mensaje, escrita a mano.